DISTINTAS PRESENCIAS
En mi opinión, la existencia no se limita a una sola forma de ser. Hay distintos seres, distintas presencias, distintos estados de conciencia.
Comencemos por el ser humano, compuesto de cuerpo y alma, unidos mientras la vida persiste. El cuerpo habita lo material; el alma, aunque invisible, le da sentido, voluntad y propósito.
Existen también las almas que ya no permanecen en su cuerpo. Aquellas que han cruzado el umbral y existen en otros planos: el cielo, el purgatorio o el limbo; y las desdichadas, que por sus actos o decisiones han quedado atrapadas en el infierno.
Además, los ángeles. Seres que no pertenecen a la carne ni al tiempo. Algunos permanecen fieles al bien, inspirando, protegiendo, en el servicio a Dios. Otros, en cambio, eligieron la ruptura, rechazaron la luz y ahora buscan confundir, tentar y dañar.
El ser humano se encuentra en medio de todo esto. Capaz tanto del bien como del mal. Puede elegir uno u otro camino, entregarse a la luz o a la oscuridad, consciente o inconscientemente. Nadie está exento de esa elección.
Mientras vivimos, estamos sujetos al tiempo y al libre albedrío. El tiempo avanza sin detenerse; el libre albedrío decide el rumbo. Ambos son contundentes, inevitables y profundamente consecuentes.




